La noche tendió su capa sobre los barrios del sur porteño y aun así la gente decidió quedarse, quizás con razón, ya que las noches de verano en la ciudad son más soportables que sus días. La fila de luces ilumino el escenario vació, aquel escenario esperaba al artista con su voz, su guitarra y su furia de clase. El asfalto aun estaba caliente a causa del sol implacable que había castigado todo el día, cuando la gente se amontono expectante. Y ahí estaba, pequeño y carismático, con una guitarra electroacústica se planto frente al micrófono, un guitarrista y un baterista lo acompañaban, y por cada nota ensayada miraban al gran músico con un gesto de admiración.
“Buenas noches” dijo y la fiesta comenzó. La juventud se agrupo, las almas saltaban dentro del cuerpo tratando de escapar, tratando de alcanzar las notas en el aire, pidiendo que las golpeen mas fuerte las palabras, esas frases invadidas de verdades. “los mejores, los únicos” grita la multitud puños en alto y no deja descansar sus pies. “Organización internacional revolucionaria contra el capital…” siguen y siguen creciendo las sensaciones, todas inundan el lugar y las conclusiones que se creían mas utópicas se hacen presentes, se ven cercanas y reales. Entre canción y canción las ideologías se chocan y abofetean un poco, pero inexplicablemente se entienden y deciden silenciarse unas a otras para escuchar, para ver brillar todo aquello que esta en el escenario, pero más aun para disfrutar la hermosura que esta alrededor de este.
“Muchas gracias”. Todos supieron que así había finalizado el último tema. El hombrecito tomo la guitarra con una sola mano, saludo, y bajo del escenario. La gente se desconcentro con una media sonrisa en su rostro, sabiendo que el final es siempre otra forma de llamar a un nuevo principio. Esa noche se suponía se hablaría del comienzo de algo que dependía de algunas personas, pero todos terminaron hablando de algo que si finalizaba iba a dar paso a un verdadero comienzo, y se dijo “de todos depende”.
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Que envidia la constancia de la lucha.
ResponderEliminarA ver si entiendo lo que estás diciendo... un petizo feo que toca la guitarra arenga al proletariado a hacer la revolución y le sale bien? Jamás! Jejeje, nah, en serio, muy copado. Me gustó mucho, un saludito.
ResponderEliminareh no dije eso. lo bueno es que se que lo decis solo para molestarme anarco. besos Raymond
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