Vi lo patético de la noche y pensé que la tormenta solo representaba lo turbio de sus mentes embebidas en delirio. Escapar, solo quieren escapar de la realidad hasta que esta cambie. Tu boca cerrada que solo se abre para sumergirse en el vaso y consumir el cigarro hasta el filtro.
Vi lo patético de la noche y pensé que no dependía de mí. Si así fuese, cambiaria tu mirada ahora perdida, y en un instante te haría encontrar la ternura en la melancolía, haría que nuestros días suenen a Pugliese. El humo dulce dentro de ellos hacia que se retuerzan y se hundan en esa risa inacabable, expansiva. Y vos, y yo, un desencuentro.
Vi lo patético de la noche y pensé en lo irónico de la vida, aquel que me nota ama a otra y yo no lo amo, mientras que aquel que yo amo, ama hacer otra y no me nota. Ya no quiero esperar al destino, y especialmente esperarte. Estamos ciegos y confundidos, cansados, extenuados…poco elegidos.
Vi lo patético de la madrugada dentro de la habitación en penumbras y pensé que la suerte corría de mi lado, la mayoría de las mentes habían salido del remolino vicioso, podíamos irnos sin vergüenzas o arrepentimientos, lo estremecedor de cada uno había bailado sin censura y sin avisar había vuelto y ahora éramos, volvíamos a ser.
Vi lo patético de la madrugada y pensé que si la bruja de voz chillona continuaba su ficción, iba a preferir caminar bajo la lluvia sin paragua u orientación. Anonadada quede al momento en que sus miradas se cruzaron y ella te puso una venda que aceptaste encantado, ¿y nosotros?, un saludo y un adiós. Cerré la puerta tras de mi sabiendo que vos y ella serian uno en esa noche patética, y desee que fueras feliz, patéticamente feliz.
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